Café con leche, conversaciones

Reflexiones de un Católico.

Café con leche, un artículo de Fray  Agrícola

Reflexiones de un Católico-Marchando ReligiónQue agradable es sentarse junto a un amigo o amiga, y ponerse a conversar de temas comunes. Siempre es gratificante encontrarse con algún conocido de la infancia y ponerse a hablar de las anécdotas de la niñez. “Te acuerdas, pelado, cuando hacías tal o cual cuestión, sin que los otros no se dieran cuenta”. Naturalmente el pelado sonríe al escuchar la anécdota de su infancia. Tal vez la infancia no fue tan feliz del modo como se tiene recuerdo, pero lo gratificante es escuchar al otro deleitándose del recuerdo de ambos.

        Lamentablemente en este siglo XXI esas conversaciones de café son cada día más escasas.

Ya casi nadie se sienta sólo a conversar y recordar temas en común. Ya casi nadie se detiene a dialogar acerca de la belleza del arte, de la música o simplemente a hablar de los paisajes hermosos que le ha tocado conocer durante su vida.

     La gente de nuestro siglo vive cada día más aislada entre las cuatro paredes de su departamento y entre las cuatro paredes de su oficia, para luego terminar entre las cuatro paredes de la casa alrededor de su computador.

¿ Por qué vivimos así?

La respuesta es simple: somos hijos de una sociedad convulsionada y llena de exigencias. Nuestra sociedad es tremendamente dinámica, todo debe hacerse deprisa. Nuestro trabajo, nuestras necesidades económicas y nuestras aspiraciones profesionales nos impiden detenernos. En vez de cultivar buenas amistades, cosechamos muchos conocidos. Conocemos a mucha gente, ¿ Pero cuánto de ellos son nuestros amigos? 

Está claro: ¿Cómo podremos tener amigos si nunca nos detenemos a escuchar y conversar con el otro? La época de los amigos pasó hace muchísimo tiempo. Lo que ahora reina es la “ amistad ligh“. Conocidos express.

    ¿Hacia dónde nos lleva el tren?

Si uno se pone a pensar seriamente hacia donde vamos con este tipo de vida moderna, terminamos dándonos cuenta que no vamos hacia ninguna parte. Triste vida es la nuestra. Vivimos rodeados de gente, pero a ninguno que nos rodea lo conocemos verdaderamente. No los conocemos y no nos conocen. Somos unos perfectos desconocidos con nuestros pares. Si pudieramos lograr hacer un dibujo de nuestra sociedad, tendríamos que ser dibujados con la boca amarrada, en medio de un gran gentío rodeado de edificios. 

    ¿Quién nos obliga a vivir así?

Si nosotros no queremos vivir de esa manera entonces, ¿Por qué lo hacemos?. Ya al hacernos esta pregunta, nuestro cuerpo queda totalmente paralizado. No logramos entender por qué somos así. ¿ Será que somos ratones de laboratorio manipulados por otros? No cabe duda, nos manipulan. Nos llenan de mensajes publicitarios subliminales orientando nuestros pensamientos hacia lo que “ellos” nos quieren llevar. Nos manipulan a través de las políticas públicas de la educación. Nos manipulan en todo.

     ¿ Pero quiénes nos manipulan?, ¿ Quiénes son ellos?, ¿ Qué persiguen con nosotros?

Partamos nuestra reflexión diciendo que nosotros el ciudadano común y corriente, no aporta ni en ideas ni en directrices para que nuestra sociedad funcione. Me dirán que soy un blasfemo, que estoy rotundamente equivocado. Me dirán que al votar en un país democrático ya estoy aportando con ideas y reflexiones. Amigos, pónganse una mano en el corazón, ustedes creen que eso es así. 

     Nadie me consultó jamás que candidato proponía para ser presidente; nadie me preguntó jamás a quién elegiría para ser senador; nadie me preguntó jamás mi posición acerca de cómo se debe organizar la sociedad y cuáles son los principios que deben gobernarla. En resumidas cuentas, nunca le importó a nadie qué piensan los ciudadanos comunes y corrientes como nosotros. Y sin embargo, hay elecciones, existen candidatos y se promulgan leyes todos los días en nuestros congresos.
 

Si no somos nosotros, ¿ Quiénes son los que gobiernan?

Me dirán que son las autoridades democráticamente elegidas, ¿ pero quién eligió a esas autoridades para que fueran electas?. Respuesta: fueron todos aquellos que votaron por ellos. Pero los que votaron nunca designaron a esos candidatos, ni menos redactaron documentos para hacer tal o cual ley.

     Los que gobiernan son pequeños grupos de poder. Son ellos los que a través de sus camarillas nombran a los candidatos. Son ellos los que influencian para que se apruebe tal o cual ley. Generalmente estos grupos fácticos están compuestos por personas pertenecientes al judaísmo y a la masonería. Nadie puede ascender al poder si ellos no lo aprueban. Todas las finanzas del mundo están controladas por estas personas. 

    El oro, como respaldo de las monedas de los países fue inventado por los judíos. De hecho, el oro nunca baja, siempre va en alza. El precio del oro se fija en Londres según los criterios de un grupo que lo controla.  El oro como metal, no tiene un valor útil. Más valor tiene el cobre o el hierro.

   ¿ Cómo podremos salir de la manipulación mundial que nos gobierna?

No es fácil salir, pero se puede. Lo mejor que podemos hacer para no seguir siendo manipulados es cultivar el espíritu con la doctrina inmutable de la Iglesia y la filosofía escolástica. El estudio de la verdad nos blinda del error de lo mundano. Saber para donde va el tren es acorazar al alma para prepararla en contra de una vorágine de ideas y principios naturalistas opuestos a la verdad. 

  Podrán estos señores controlar las finanzas, pero nunca podrán controlar nuestro interior. Ese sello sólo lo conoce Dios. Podrán invadirnos con publicidad alienante, pero nosotros navegaremos siempre en contra de los mentirosos del mundo. Sabemos que nos controlan a través de un relativismo y una pirotécnica tecnológica. Nos hipnotizan con el consumo de bienes y líneas de crédito, pero nosotros seremos libres para renunciar a esto y buscar conocer la verdad a través de los buenos libros.
 

El mejor negocio que podemos hacer es tratar de salvar nuestra alma.

Salvar el alma debiera ser nuestra prioridad en la vida. Hay que aprender a decir que no. No a la droga. No al erotismo insano. No al aborto. No a la homosexualidad.  No al mercantilismo barato. No al relativismo. No al anarquismo. No a aquellos que quieren hacer de nosotros sus títeres del momento.

  Sí a Dios. Sí a la familia. Sí al verdadero amor. Sí a la caridad. Sí a la patria. Sí al trabajo honesto. Sí al sacrificio de la vida. Sí a la ley de Dios. Si a la verdad. Sí a la verdadera amistad. En nosotros está cortar la cadena o alargarla. Dependiendo de nuestra respuesta frente a la vida y a Dios, el mal se irá incrementando o disminuyendo. 

    Finalmente, se pueden decir tantas cosas en medio de dos tazas de café. Basta sentarse, prepararse el café y a arreglar el mundo. No desperdiciemos nuestra vida en cosas banas, sin un valor trascendente. No nos olvidemos que nuestras buenas acciones tienen eco en la eternidad. Trabajemos para los bienes eternos. Nunca dejemos de pensar el bien y evitar el mal. Para reflexionar es necesario detenerse a hacerlo. Los pequeños cambios son los que permiten orientar al mundo en otra dirección. Aunque seamos insignificantes en el mundo, sin embargo igualmente dejamos una huella.

Dejemos entonces nuestra mejor huella. 

Fray Agrícola

 

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