María Reina y Señora de la historia

María Reina y Señora de la historia un artículo de Rafael María Molina

 

María Reina y Señora de la historia-Marchando ReligiónDiversos autores católicos destacados de todas las épocas muy devotos de la Santísima Virgen como San Alfonso María de Ligorio, San Luis María Grignon de Montfort, el Padre Ildefonso Rodriguez Villar( autor en los años 40 del excelente libro ”Meditaciones sobre la Santísima Virgen”) o el Padre Molina, el benemérito fundador de Lumen Dei han reflexionado sobre una faceta de la Virgen que con frecuencia nos pasa inadvertida: La Santísima Virgen es Señora del tiempo y de la historia.

La Virgen María no está sometida a leyes del espacio y el tiempo por eso María está siempre presente en la Iglesia de todos los tiempos y es verdadera madre de todos y cada uno de nosotros.

Y por eso, también ha sido el principal bastión en la lucha contra todas las herejías de la historia, desde el arrianismo al luteranismo hasta llegar al modernismo de nuestros días. Todas y cada una de esas herejías han tenido en común querer rebajar , menospreciar el papel de María en la Iglesia ,en la historia así como la importancia de la devoción hacia Ella como vía para llegar a Nuestro Señor Jesucristo. Cuando no han querido directamente acabar con la devoción a María.

Por eso ya en las guerras religiosas que ensangrentaron Europa en los siglos XVI y XVII los soldados de los ejércitos católicos (en primer lugar los Tercios españoles) siempre se enorgullecieron de honrarla, se confiaban a Ella, le rezaban el Santo Rosario e incluso llevaban su imagen impresa en sus banderas. Y ello no les hacía más débiles,”blandos”,”meapilas” o “afeminados”. Todo lo contrario. El amor y devoción a María les hacía más fuertes, más valerosos y mejores soldados.

La historia en general, y concretamente la de España es testimonio de que María ha estado y está muy presente y ha influído directamente en todas y cada una de las victorias militares en la que el Catolicismo ha vencido a sus enemigos desde la Reconquista o la batalla de Lepanto hasta la Guerra de 1936-1939.

No en vano, comentaba hace algunos años un veterano “requeté” que “la guerra se ganó con un arma en una mano y un Rosario en la otra” y decía que para él tanto o más importantes habían sido los miles de Rosarios que se rezaron en las trincheras como los combates en sí.

Servir a nuestra Madre, Reina y Señora, la Santísima Virgen es la forma más eficaz de servir a Nuestro Señor Jesucristo. Nunca olvidemos que el propio Señor quiso no solo ser engendrado por Ella sino también ser educado por la Virgen y formado por Ella sometiéndose en todo a su Madre y a San José. Quiso ser educado en su amor maternal, aprender de Ella todas las cosas y obedecerla en todo, algo que sigue haciendo en el Cielo.

Y es que una verdadera madre no es solo la que engendra sino sobretodo la que forma y educa a sus hijos.

Lo mismo hemos de hacer nosotros. La Santísima Virgen es también la madre amantísima de todos y cada uno de nosotros. Decía San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia que “si pudiéramos reunir el amor que todas las madres del mundo sienten hacia sus hijos todaría quedaría muy lejos del amor que siente la Santísima Virgen por cada uno de nosotros individualmente”. Desde nuestra debilidad y a pesar de nuestras caídas y contradicciones mantengámonos firmes en el deseo de servirla, amarla y ser sus devotos. La Santísima Virgen nos sostendrá y nos irá guiando hacia la Salvación.

La Virgen MariaSi queremos sinceramente ser sus devotos, la Virgen no nos abandonará en ningún momento y menos que nunca en el momento de la muerte, cuando estará en juego nuestro destino eterno.

Dice San Alfonso María de Ligorio que la Virgen protegerá “como el águila a sus polluelos “ a sus devotos en el momento de su muerte y no permitirá que ni uno solo de ellos se condene. Animémonos pues a consagrarnos a nuestra Madre y Reina que lo tiene todo para que le dediquemos nuestra vida: es poderosa pues su intercesión es siempre escuchada por Dios, es bellísima y sobretodo es nuestra Madre y está llena de bondad y dulzura.

Nos ama inmensamente. Acordémonos de Ella y pensemos en Ella en todo momento

Seamos humildes y reconozcamos que la necesitamos, mucho más en estos tiempos trágicos llenos de tinieblas y confusión total donde el mal está por todas partes muy especialmente los monstruosos pecados de impureza, lujuria y homosexualidad que invaden el mundo y lo que es peor, desgraciadamente también invaden la Iglesia como es sabido de todos.

La Virgen, imagen viva de la Pureza es escudo y defensa contra todos los pecados, muy especialmente contra los de impureza.

Aferrémonos a la devoción a María, esa es la receta para salir triunfantes del demonio en este mundo en que vivimos ahora y poder un día llegar al Cielo y ver a nuestra querida Madre que, tal como escribió San Leonardo de Porto Mauricio vendrá a recibirnos llena de hermosura y amor y se fundirá con nosotros en un tierno abrazo de Madre. Allí podremos arrodillarnos ante Ella para alabarla para siempre y permanecer felices eternamente sintiendo en todo momento su amor, estando en su maravillosa visión y compañía y en la de Dios Nuestro Señor.

Rafael María Molina

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