El cementerio inglés

Nuestra compañera Sonia Vázquez se fue con el Padre Ricardo Ruiz a un lugar único en el mundo: A costa da morte en Galicia, ¿quieren saber qué ocurrió allí?

Un artículo de Sonia Vázquez: “Misa en el cementerio inglés”

Cementerio inglés 4

“…bajo la línea dentellada y escueta de esos arrecifes costeros se esconde, pérfida y hambrienta de vidas humanas, la restinga más peligrosa de cuantas en aquel litoral temen los navegantes. En los bajíos de la Agonía -este es su siniestro nombre- venían cada invernada a estrellarse embarcaciones, y la playa del Socorro -ironía llamarla así- se cubría de tristes despojos, de cadáveres y de tablas rotas…

Cierta espantosa noche de noviembre, el párroco se dio cuenta de que debía de haber naufragio… Idas y venidas misteriosas en la aldea, sordos ruidos que salían de las casas, sombras que se deslizaban rasando las paredes, alguna exclamación de mujer, alguna voz argentina de niño… “

(La ganadera, Emilia Pardo Bazán)

Este es el fragmento de un cuento de una de las más grandes escritoras que ha tenido la historia, Emilia Pardo Bazán, en “la ganadera”, basada en leyendas que corrían de unos a otros, habla de los naufragios, de la crudeza del mar embravecido y del párroco del pueblo, elementos que nos sirven para ilustrar el relato, en este caso real, que les voy a contar. Nuestra historia se sitúa en el mismo año que la de la Pardo Bazán, allá por el 1890, el nombre de nuestro enclave no es Agonía sino O Boi y está situado en a Costa da Morte, Galicia.

Aún viviendo a una hora en coche de Camariñas, nunca antes escuchara hablar del cementerio inglés ubicado en O Boi ni del hundimiento del Serpent, un buque inglés que allá por el año 1890 surcaba la costa gallega y que encalló en las rocas. Tres supervivientes, 142 cadáveres encontrados de un total de 173, los 31 restantes nunca aparecieron.

Si conocen Galicia y la costa de morte entenderán por qué para los marineros el olor a muerte es un olor familiar, cercano.

Cualquiera que haya visto batirse el mar en nuestras costas puede entender que es prácticamente imposible salvarse ante un naufragio en el siglo XIX en este hermoso paraje esculpido por Dios pero donde las fuerzas del mal se aúnan.

En este lugar, se levantó un emplazamiento único en el mundo: “el cementerio inglés” donde se encuentran enterrados los 142 cuerpos de los marineros que el mar devolvió. Todos los miembros de una tripulación enterrados en el mismo camposanto.

¿Quieren saber cómo conocí esta maravillosa historia? Este verano recibí la visita de nuestro colaborador, el Padre Ricardo Ruiz y él fue la persona que me habló por vez primera de este suceso. Un Sacerdote Mexicano viene a contarle a una gallega lo que sucedió en Galicia a unos pocos kilómetros de su casa.

Quiero a ir al cementerio inglés a aplicar una Misa por las almas del purgatorio”, estas fueron las palabras del Padre Ricardo, ante las que me quedé atónita pensando de qué cementerio me estaba hablando. Al principio no presté mucha atención: “ocurrencias de curas”, pensé, pero a medida que iban pasando los días mi curiosidad crecía y sin que yo me diese cuenta, el Padre, me fue introduciendo en ese buque inglés que descansa en el fondo del océano y desde el cual las almas siguen pidiendo oraciones.

“El cementerio inglés…”, “el cementerio inglés en Galicia…”, resonaba una y otra vez en mi cabeza,

¿Cómo es posible que nunca escuchase nada de esto? san google me confirmó que era cierto, existe.

El Padre Ricardo fue al centro de la historia, al eje principal y me contó como gracias a la labor del Sacerdote y a la Santa Misa que se aplicó fue cuando empezaron a aparecer los cadáveres, hasta ese momento el mar se negaba a escupirlos y los guardaba celosamente, quién sabe si dentro del mismo buque o asidos al fondo del océano…pero el cura párroco del lugar sabía que sólo Dios puede conseguir lo que para el hombre es imposible y quedó constancia allí de que la oración es el motor del mundo, la Santa Misa por sus almas devolvió sus cuerpos para que se les pudiera dar cristiana sepultura.

Esto no aparece reflejado en las crónicas actuales, posiblemente por el laicismo imperante, pero sí que en su día, el almirantazgo inglés premió con un obsequio la labor del Sacerdote, ¿Qué más labor puede hacer un pastor de almas que ofrecer Misas? Se lo repito, los ingleses premiaron al párroco por su inestimable ayuda.

Embebida en la historia, me fui con el Padre Ricardo en busca del cementerio.

El recorrido no es fácil, una carretera imposible al borde del acantilado te lleva hasta O Boi. Reconozco que si no fuera porque íbamos rezando el rosario en algún momento hubiera salido del coche y lo hubiera dejado sólo en la aventura. Aún recuerdo con cierta sonrisa que le dije sino podíamos bajar del coche y continuar caminando, mi corazón parecía una olla exprés…de haberme hecho caso aún estaríamos hoy intentado llegar…

A medida que nos acercábamos a nuestro destino, en mi mente se encendía la idea de que el Padre no podría Oficiar la Misa ya que el viento en esta zona es huracanado, con el problema añadido de que no habíamos encontrado una mesa para el Altar. La Fe todo lo puede y este hombre la lleva como sello en su frente.

Nuestra llegada a O Boi

Cuando llegamos a O Boi, de repente…si alguno piensa que esto que vamos a contar no es real, lo mejor es que se baje de este barco inmediatamente…como les decía, de repente sientes que el cielo y la tierra es uno, la Creación se abre ante tus ojos…Dios, el mar, el cielo…dicen que Galicia es diferente y quizás sea por esto, porque aquí se junta todo…aquí también se hace presente y con fuerza la presencia de las almas del purgatorio, en este paraje puedes sentir sin necesidad de videntes ni locuciones como a ti y a mí nos dicen “rezad, orad, necesitamos Misas”.

El Señor nos mostró el Altar, el muro de piedra que recubre el cementerio inglés, ahí iba a tener lugar la Santa Misa Tradicional, la misma que oficiaron todos los grandes Santos de la historia.

Sobre el Altar de piedra y con amorosas manos, el Padre Ricardo colocó cada detalle para recibir al Redentor…color negro, exequial, muerte…no dejéis de rezar por las benditas ánimas, así nos enseñaron nuestros padres y así debe ser.

Mientras el Sacerdote preparaba todo se acercaron unos jóvenes interesados por lo que allí iba a pasar, “¿vais a rezar por los que murieron aquí?” y sin darse cuenta, quizás ellos mismos, ya eran parte de esa oración. Posiblemente gente que nunca entraría en un Templo estaban siendo atrapados por la belleza de la liturgia, la Liturgia Tradicional.

Así es el Señor, nos sorprende cuando y donde menos lo esperamos.

¿Cómo hicisteis con el viento? en esa zona es huracanado” Me preguntaron cuando llegué a casa…La respuesta es, no hicimos nada, se lo dejamos todo a Él…Lo que parecía imposible, se hizo real, el mismo Dios mandó al viento cesar su actividad y la tierra se adormeció mientras empezaba el Santo Sacrificio.

Consagración

Algún visitante curioso que con todo el respeto nos saludaba y se asombraba de que mientras en muchos sitios se critica a la Iglesia, un Sacerdote está ahí, prácticamente sólo, haciendo lo que Nuestro Señor pidió en la última Cena: “hic est enim corpus meum”. Sí, un Sacerdote está ahí, como estaba Juan reposando su cabeza en el Señor y esto es lo que Él pidió, que se celebre la Santa Misa.

Hasta las criaturas de Dios vinieron a la llamada, un perro nos acompañó unos minutos, ellos saben, mejor que nosotros, que ahí está Jesús, en la Hostia está Jesús.

…La Santa Misa lo es todo, es el centro, el motor de todo…

El motivo principal que trajo al Padre Ricardo a nuestras costas, fue, principalmente que, a los cien años del naufragio se celebró en ese mismo lugar una Misa por el eterno descanso de sus almas y en ese preciso momento empezaron a flotar restos del barco que salían del fondo del mar.

La Santa Misa siempre es única e irrepetible, pero aún ahora, pasados un par de meses, cuando cierro los ojos sigo viendo el mar, el cielo, la cruz y escucho esas palabras:“Hic est enim calix sanguinis mei,novi et aeterni testamenti: mysterium fidei:qui pro vobis et pro multis effundetur in remissionem peccatorum

La cruz, nuestra condición cristiana.

Consagración Sangre

La cruz del cementerio inglés recuerda nuestra condición cristiana, nuestro fin y nuestra unión con la cruz de Cristo. 

Dicen que el mar devolvía los cuerpos de los marineros del Serpent totalmente destrozados, un espectáculo imposible de soportar para los que lo presenciaron, resulta casi imposible creer que alguien pudiera salir con vida de ahí…El ejemplo de Jesús cargando con su propia cruz, derramando Su Sangre por nosotros es nuestra esperanza en los momentos de zozobra.

Mientras una madre o una esposa en el año 1890 lloraba por la pérdida de su amor, hoy, en el 2018, el Amor se hace presente ante nosotros…el Amor se hace presente en el Santo Sacrificio de la Misa y para Dios, nada hay imposible…Queridos, fue en noviembre cuando el Serpent encalló,en el mes dedicado a las almas del Purgatorio y fue en Navidad cuando salió el último cuerpo…

La crónica

A las ocho de la tarde del día 10 de Noviembre de 1890, los marineros Gould y Burton suben a cubierta a hacer la guardia. A las nueve, ordenan un cambio de rumbo al Oeste y el comandante pide que el vigía busque la luz del faro del Cabo Vilán. Pero la noche era cerrada y el vigía de babor ni siquiera oye las rompientes de las olas. A las diez y media de la noche, Gould y Burton descansan en cubierta con el chaleco salvavidas puesto.

Cuando el casco del Serpente crujió al encajarse contra la punta do Boi, la mayoría de la tripulación lo confundió con un golpe de mar hasta que alguien gritó que habían embarrancado” (Crónica de un hecho real: El naufragio del Serpent)

¿Se han quedado con ganas de más?Mi agradecimiento al Padre Ricardo Ruiz y mi invitación a todos Vds. para que vengan a conocer “el cementerio inglés” y a depositar su oración ante la tumba de los difuntos y así podrán colmar sus “ganas de más”. 

Sonia Vázquez

Sorprendente el artículo de Sonia, nada más ni nada menos que se fue con el Padre Ricardo Ruiz a la Santa Misa en el cementerio inglés.

Les invitamos a quedarse en nuestra página, ¿Quieren conocer las homilías del Padre Ricardo? Pueden hacerlo aquí: Evangelio del Domingo


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Sonia Vázquez

Sonia Vázquez

Soy Católica, agradezco a mis padres su empeño y dedicación en el cuidado de mi alma. Estudié la carrera superior de piano y a la par, la de Informática, en el área de programación. Profesionalmente estuve ligada durante años al sector de las Telecomunicaciones, que me siguen entusiasmando, pero mi pasión es la música a la que, a día de hoy, me dedico profesionalmente y al cien por cien. Trabajo como organista, dirijo varias corales y he impartido conferencias sobre la música Litúrgica. Me he formado en Teología, Música Litúrgica y órgano. Mi meta es Dios, la salvación de mi alma y la de aquellos a los que amo. Estoy felizmente casada, somos una familia en Cristo, en la foto me podéis ver con uno de los miembros de nuestra familia, Pastor. Vivo en Galicia, miña terra nai