Domingo XIX de Pentecostés

Respondiendo Jesús les habló de nuevo en parábolas, y dijo: “El reino de los cielos es semejante a un rey que celebró las bodas de su hijo. Y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas, mas ellos no quisieron venir. Entonces envió a otros siervos, a los cuales dijo: “Decid a los convidados: Tengo preparado mi banquete; mis toros y animales cebados han sido sacrificados ya, y todo está a punto: venid a las bodas”.

Pero, sin hacerle caso, se fueron el uno a su granja, el otro a sus negocios. Y los restantes agarraron a los siervos, los ultrajaron y los mataron. El rey, encolerizado, envió sus soldados, hizo perecer a aquellos homicidas, y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: “Las bodas están preparadas, mas los convidados no eran dignos. Id, pues, a las encrucijadas de los caminos, y a todos cuantos halléis, invitadlos a las bodas”.

Salieron aquellos siervos a los caminos, y reunieron a todos cuantos hallaron, malos y buenos, y la sala de las bodas quedó llena de convidados. Mas cuando el rey entró para ver a los comensales, notó a un hombre que no estaba vestido con el traje de boda. Díjole: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin tener el traje de boda?” Y él enmudeció. Entonces el rey dijo a los siervos: “Atadlo de pies y manos, y arrojadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos

(Mateo 22, 1-14)

Domingo XIX de Pentecostés

Evangelio de San Mateo, 22, 1.

“El reino de los cielos es semejante a un Rey que celebró las bodas de su hijo.”

La invitación que Dios nos hace al banquete de su Hijo y que en esta parábola se presenta como obligatoria, nos puede parecer una imposición contra nuestra voluntad ya que no hay opción para rechazarla.

Si nuestra voluntad se ha acostumbrado al mal, se ha acostumbrado a la mentira y a una vida desordenada, entonces esa invitación sí va contra nuestra voluntad, precisamente porque es una mala voluntad. Por lo tanto va contra una voluntad desordenada pero no va contra nuestra felicidad. Nos contraría para poder salvarnos.

La invitación a las bodas significa la invitación a salvarse por medio de una buena voluntad que ama, respeta y guarda los diez mandamientos.

Los peces han sido creados para vivir en el agua como su elemento, de tal manera que si alguno decidiese en un acto de rebeldía vivir fuera de ella, moriría. El ave ha sido creada para vivir del aire y de los alimentos que le da la tierra, si también decidiese por locura vivir bajo el agua moriría inmediatamente, porque no es su elemento de vida.

Así sucede con el hombre, ha sido creado para vivir en la caridad amando a los demás, vivir en la verdad y así hacer siempre el bien.

Cuando el hombre, en un acto de orgullo y rebeldía, quiere vivir fuera de los elementos para los que fue creado, la caridad y la verdad, entonces muere o va directamente hacia una muerte eterna, a menos que corrija su camino a tiempo. Como el pez que no tiene opción de vivir fuera del agua, ni el ave a vivir bajo el agua, así el hombre no tiene derecho a escoger la “opción” de vivir en el odio, la mentira y el desorden.

Es por ello que la aceptación de ir a las bodas no es opcional. O aceptas los diez mandamientos o no hay vida ni felicidad. Sin embargo, hay quien rechaza la invitación con el pretexto de que tiene trabajo, que tiene una finca que comprar o una familia que atender, excusas siempre Injustificadas porque el trabajo y la familia nunca son un impedimento para cumplir con Dios.

Es verdad que los diez mandamientos en ocasiones son pesados, ¡pero son aún más pesadas e insoportables las cadenas del pecado!

Con la ayuda de la oración y de los sacramentos, los diez mandamientos se hacen más llevaderos y ligeros.

“Venid a mi vosotros que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré; porque mi yugo es suave y mi carga es ligera.”

Con la conciencia tranquila Jesucristo está a nuestro lado siempre y eso hace la carga y la cruz más llevaderas.

Ave María.

P. Ricardo Ruiz+

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.