Concilio Vaticano II. Una historia nunca escrita: Reseña del libro de Mattei

Reseña literaria: Roberto de Mattei. “Concilio Vaticano II. Una historia nunca escrita”. Biblioteca Homo Legens. 2018. Madrid.

Sobre el Concilio Vaticano II se ha escrito y hablado mucho con mayor o menor acierto y profundidad. El ambiente general del catolicismo de hoy en día asume el Concilio como algo producido por la autoridad de la Iglesia y sobre lo que no cabe discusión o cuestionamiento. Incluso la crítica seria y racional de aspectos concretos y muy discutibles del Concilio se considera, en muchas instancias eclesiásticas y entre el laicado clerical, como algo indeseable, que sitúa al que lo pretende casi fuera de la fe católica.

Cada cual, clero y feligresía, eso sí, interpreta y aplica el Concilio como le viene en gana. El llamado “espíritu del Concilio” ha sido y es la fórmula mágica, vacía de contenido, que justifica toda clase de atropellos y aberraciones.

Sin embargo, los católicos de a pié sabemos en realidad muy poco de lo que sucedió en ese Concilio a menudo presentado como una auténtica refundación de la Iglesia después de siglos de extravío y oscuridad.

La “historia nunca contada” del profesor De Mattei no es, como podría pensarse por el título, un libro sobre tramas encubiertas y conspiraciones ocultas en las trastiendas del Vaticano.

Sobre el Concilio y su significado se han escrito libros teológicos y ensayos de la más diversa índole pero hasta ahora no se ha escrito su historia, desde la perspectiva del historiador, sin más adjetivos. Es por tanto de un libro de historia en el que están muy presentes, como no podía ser de otra manera (dada la peculiaridad del hecho historiado) las ideas y doctrinas que discurren parejas a los acontecimientos o son su motivación.

El acervo de datos, bibliografía y documentos de los que se sirve el autor es extraordinariamente amplio, como lo demuestran las numerosas notas a pié de página en el libro.

Esta abundancia de material subyacente no se traduce, sin embargo, en una exposición prolija, sinuosa o dispersa. La relación de lo acontecido, con la necesaria mención de personas, fechas, datos, ideas, corrientes doctrinales y documentos relativos a cada fase o hito conciliar se ofrece al lector de forma clara y concreta, al tiempo que ordenada. Se siguen así sin dificultad los hilos conductores que desembocan en los textos y decisiones conciliares definitivos y el estado de cosas fruto del propio Concilio. Virtud del buen historiador que conoce bien y sabe transmitir su conocimiento.

Es remarcable también la ausencia de conjeturas y vuelos interpretativos a la medida del autor y de la tesis que pretende demostrar. Estamos ante un libro de historia, de un “acontecimiento”, que todavía no se había escrito.

Lo dicho no significa que el profesor De Mattei escriba desde una aséptica neutralidad como la que se supone al científico natural y que no es tal. Las concepciones filosóficas y teológicas del autor articulan el sentido, la forma y el contenido de esta obra.

Me atrevería a afirmar, que sin esas concepciones fundantes, que, en términos comunes, son en el caso las del catolicismo de siempre, no hubiera sido posible escribir un libro de estas características.

Los perjuicios sobre el Concilio son mucho mayores entre los católicos llamados “conservadores”: el concilio es asunto intocable y bueno “per se” (aunque su aplicación fuera en parte equivocada), por lo que no cabe indagar sobre la historia concreta y humana de las decisiones y textos conciliares o sobre la actuación personal de sus protagonistas. Por otro lado, para los progresistas el Concilio es mero punto de partida de una futura sucesión indefinida de cambios, más allá del propio Concilio.

La fe de siempre es la que obliga a ver las cosas por medio de la razón, dentro del sentido que marca la misma fe.

Por lo que respecta al contenido, el libro del profesor De Mattei se divide en seis capítulos. El primero está dedicado a la situación de la Iglesia bajo el pontificado de Pio XII, con las corrientes, bíblicas, doctrinales y litúrgicas, más o menos subterráneas, que luego se manifestaron abiertamente en el Concilio y en buena medida lo conformaron. El último capítulo se refiere a la época posterior al concilio hasta la muerte de Pablo VI (1.965-1.978). Entre esos dos capítulos, el libro dedica, por orden cronológico, un capítulo a cada una de las cuatro sesiones conciliares.

A lo largo del libro, el lector podrá conocer como los papas Juan XXIII y Pablo VI intervinieron en decisiones esenciales del Concilio, imponiéndolas incluso o que Pablo VI no fue, según se le presenta, un temperamento inseguro y dubitativo, sino por el contrario persistente en sus empeños, al conducir el Concilio en la dirección querida personalmente por él y por la parte del episcopado objeto de sus simpatías.

El lector descubrirá también que el carácter de Juan XXIII no fue tan simple y directo como la versión oficial lo describe, sino en realidad complejo e imprevisible. Sorprenderán a quien no los conozca, los motivos por los que el Concilio eludió una condena directa del comunismo ateo, tanto más cuanto la renovada Iglesia Conciliar, hacía ya entonces y hace gala de su independencia absoluta respecto de la política mundana.

El libro del profesor De Mattei destaca oportunamente como el llamado “ecuménismo” constituyó una especie de espina dorsal de la que dependieron y a la que se subordinaron buena parte de las actuaciones, decisiones y textos conciliares, aunque en apariencia pertenecientes a materias distintas.

Del mayor interés son, en mi opinión, las partes dedicadas a las facciones y partidos surgidos entre el episcopado durante el Concilio y a las personalidades clave en su desarrollo, con sus respectivas actuaciones y objetivos, dentro y fuera del aula conciliar. Precisamente, uno de los objetivos del partido antirromano o progresista fue el desmantelamiento de la curia de Roma, como estructura organizativa de la Iglesia que asistiendo al Papa constituía una formidable barrera defensiva frente a los desmanes doctrinales y disciplinarios. Viene a la cabeza algún titular reciente de periódico con aquéllo de “la curia es la lepra”, como si retrocediéramos a los años 1.960. Esta es la modernidad de los modernizadores.

Resulta a mi juicio extraordinaria, siendo de indudable valor formativo para el católico de a pié, la exposición de las corrientes doctrinales que precedieron al Concilio y de sus manifestaciones e influencia a lo largo de sus cuatro sesiones.

Podrían sin duda señalarse otros muchos aspectos destacables del libro, del que es difícil aislar unas partes de otras, formando como forman una unidad en la que cada pieza está ensamblada con las restantes. Solo me he referido a algunos que más me han llamado la atención. Dejo al lector que los descubra todos por sí. Merece la pena.

¿Les ha gustado nuestra reseña literaria sobre el libro de Mattei? Pueden acercarse a nuestro espacio cultural, aquí: Sección cultural

Pueden ver la presentación del profesor en la página de nuestros compañeros de Militia Dei Prod, aquí: Presentación libro de Mattei


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