Uno pide y no tiene lo que pide

Pero una voz se levanta insidiosamente dentro de nosotros que dice: “A veces uno pide y pide y no obtiene lo que pide. ¿A veces?. Casi siempre”.

Es un error. La oración verdadera obra en el alma infaliblemente, disponiéndola por lo menos a los dones que pide si no está dispuesta, y a veces concediéndoselos invisiblemente. El ejemplo máximo es la Oración en el Huerto que va a sergir a esta promesa: “Padre, yo te pido que pasé de mi este horrible cáliz de dolores si es posible y si puede hacerse; pero no se haga como yo quiero sino como Tú quieres”.

La voluntad de Cristo superficial fue rechazada; pero su voluntad profunda era de padecer y morir por nosotros: “Para que conozca el mundo que amo a mi Padre y lo que El quiere hago, levantaos, vamos” adónde El sabía le esperaba la Pasión. El cáliz pasó con la Resurrección. Cuando habla resucitado con los Apóstoles, ni se acuerda más de la Crucifixión, a no ser como de un motivo de alegría”.

Cita extraída de “El Evangelio de Jesucristo” (Leonardo Castellani)

(Leonardo Castellani, Argentina: 1899-1981)

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Marchando Religion. Redacción